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Marina Ovejero (Spain)

Compré mi primera cámara Fujifilm con la esperanza de recuperar mi fotografía. Poco a poco había dejado de tomar imágenes fuera de los encargos laborales y mis cámaras estaban en el armario y solo las sacaba para trabajar. Me enamoré de Fujifilm X-T1, no solo por su estética, tamaño, manejo y cualidades técnicas, fue algo más emocional: Me devolvió la ilusión y el alma fotográfica que tengo desde la infancia. Me recordaba a mi primera cámara réflex. Gracias a esta compra comencé a retratar mi día a día y ha sido (y sigue siendo) la cámara en casa: Siempre la tengo sobre mi escritorio, en mi bolso o colgada al cuello y en mi recuerdo está asociada al nacimiento e infancia de mis hijas. Comencé a incorporarla a mi equipo de trabajo como segunda cámara, y mi sorpresa fue que al acabar la temporada de bodas me di cuenta de que las fotografías que había tomado con Fujifilm, tenían algo especial que no encontraba en el resto. Puedo decir que el cambio que se produjo en mi carrera ha venido de la mano del cambio a Fujifilm. Incorporé a mi equipo Fujifilm la cámara X-T2, porque si encontraba la necesidad de una cámara con un enfoque más rápido y una mejora en la sensibilidad, cumplió de sobra mis expectativas por lo que decidí que la siguiente temporada iba a ser únicamente equipo Fujifilm. En esta próxima temporada voy a incorporar Fujifilm X-T3 y Fujinon XF56mm f1.2 y XF14mm f2.8, de este modo considero que mi equipo es perfecto para mi trabajo.

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