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Arturo Rodríguez (Spain)

Mi primera X fue una Fujifilm X100. Recuerdo aquella vocecita que me decía, “¡cómprala!”. Era preciosa. Incluso la caja donde venía envuelta tenía una especie de seda negra muy llamativa. A pesar de no ser una cámara profesional, en aquel momento la llevaba siempre encima y publiqué algunas cosas incluso sobre el movimiento 15-M, en 2011 mientras trabajaba para The Associated Press en Madrid. Pero, no fue realmente hasta 2015, cuando cayó en mis manos una cámara Fujifilm X-T1, que me decidí a cambiar todo mi pesado y carísimo equipo Réflex por el sistema X.

Algunos compañeros ya lo había hecho y hablaban muy bien de el. Por aquella época yo vivía entre Tailandia y Myanmar y la cuestión del peso y de pasar desapercibido con una cámara pequeña era muy importante para mi. Desde aquel momento muchas cosas cambiaron, el hecho de tener una cámara tan pequeña y ligera me animó a volver a mis inicios, cuando comencé a estudiar fotografía y siempre llevaba la cámara al hombro. Las réflex profesionales se habían vuelto tan grandes y pesadas que lo último que te apetecía era cargarla por la calle cuando ibas a tomar una caña o pasear. Sin embargo con esta nueva herramienta sí que era viable. El visor electrónico; qué decir sobre algo que te muestra la temperatura de color, la exposición y la profundidad de campo a tiempo real, mientras disparas. Lo que ves en el visor es el resultado final.

Me sigue sorprendiendo que haya compañeros que me pregunten si se puede trabajar con estas cámaras; llevo más de 3 años haciéndolo. Supongo que cuando aparecieron las primeras 35mm de la historia y todo el mundo trabajaba con placas se daría una situación similar entre compañeros. Ahora utilizo para mi trabajo diario y mis proyectos personales una cámara Fujifilm X-Pro2 y dos Fujifilm X-H1 con Fujinon XF16mm f1.4R, XF23mm f1.4R, XF35mm f1.4R, XF56mm f1.2R, XF50-140mm f2.8R y el Flash EF X500.

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